Liam semana 31

Liam semana 31

Babyshower

Bueno en primer lugar empiezo por el final de la semana 30 y luego paso a Liam semana 31 😉. Los que me seguís en Instagram ya sabéis que el jueves mis amigas me dieron la sorpresa de organizarme una babyshowerA lo mejor no sabéis lo que es. Os explico. Se trata de una fiesta, generalmente organizada por las amigas de la futura mamá con el fin de entregarle los “regalitos” para el futuro bebé. Puede ser de mil formas y hay empresas que se dedican exclusivamente a la organización de las mismas.

Si os digo la verdad nunca había pensado en celebrar una. Creo que es algo que estamos importando de América. Aún así entiendo que el objetivo es muy bonito. Aquí seguramente pensemos más en regalar una vez que el niño ya ha nacido, quizás por las supersticiones del “y si en el parto…” Bueno eso también me parece que no va conmigo, pero también entiendo que haya quien lo piense. Es puramente educacional.

Dicho esto, me llevé la sorpresa de verdad. Puesto que nunca he pensado celebrar una babyshower y que lo he dicho abiertamente siempre, no podía esperar que mis amigas me la prepararan. Con todo, lo hicieron y les salió redonda. Reconozco que se lo “curraron”, desde los detalles (abajo os dejo unas fotitos) hasta la forma de engañarme para que asistiera sin sospechar nada.

Detalles de la babyshower de Liam. Mamá a los 40

Según me he enterado luego, llevan tiempo intentando cuadrar un día, pero entre que tengo la agenda “apretadilla” y que la de las demás tampoco es sencilla, se hizo complicado. Por fin el lunes me escribió mi amiga Mary para preguntarme si tenía algo que hacer el martes por la tarde. Y diréis “pues yo ya hubiera sospechado”. Pues no, mi amiga Mary y yo somos como hermanas pero últimamente nos vemos poco (tiene dos hijos con todo lo que eso implica), con lo cual a su llamada hay que hacer un hueco porque nunca se sabe cuando la vas a volver a pillar. Además se le ocurrió decirme: “y nos vamos a comer un helado, que tengo ganas de chocolate.” Ni dos palabras más, a eso no digo que no y eso hice, quedé con ella para el día siguiente “con la fresquita” (como decimos por aquí), que es ya cuando está atardeciendo 😉 y no hace tanto calor.

Luego recibimos un mensaje de otra amiga que necesitaba que fuésemos a su casa todas -os lo he dicho en alguna ocasión, somos cinco amigas, mis estrellitas 🌟-. Y diréis que eso es fácil, pero no. Tenemos mil compromisos y salvo ocasiones muy contadas es muyyy difícil coincidir todas. Sin embargo, en esta ocasión la notamos mal, con ganas de desahogarse -o eso creía yo 😂- . Así que nada, unas decían que lo tenían complicado pero que harían lo que pudieran para ir y Mary y yo le dijimos que aunque teníamos otra cosa pensada nos pasaríamos por allí.

A todo esto, tenía a mi  madre preguntándome qué iba a hacer el martes, por si quería quedar con mis padres, a lo que contesté que no podía porque había quedado con Mary. Ahora sé que mi madre también estaba en el “ajo”. Y mi novio se hizo muy bien el loco, porque me llegó a preguntar varias veces por mis planes para la tarde del martes y cada vez que me preguntaba parecía que ni me había escuchado cuando le había dicho que había quedado con Mary. En fin… Todo les salió bien, porque acudí a mi cita sin pensar en lo que me esperaba después.

Llegó el martes y Mary vino a recogerme algo más tarde de lo normal. Se inventó la excusa de que le había llegado visita y tenía que retrasarse un poco, cosa que no me sorprendió porque no suele ser muy puntual 😝. Una vez llegó a mi casa, fuimos a casa de nuestra otra amiga. Por el camino hacía muy bien su papel, preguntándome cosas, que hacía mucho que no nos veíamos, que qué helado nos tomaríamos luego, etc. Cuando llegamos al destino se hizo lo loca cuando le pregunté si uno de los coches que había fuera era el de una prima mía. En ese momento aceleró y dijo que no lo veía, pero que creía que no.

Al llegar a la casa de Laura, nuestra amiga, todo parecía ir bien. No la encontré con buena cara, así que seguía sin sospechar. Luego pasé al salón y vi un carrito con un bebé dormido. En seguida dije: “¿ese no es el niño de Bego?” A lo que me contestaron que no, que era el hijo de no sé quién. En fin, me lo creí. Pasé a la terraza, que es donde solemos reunirnos y entonces…”¡¡¡SORPRESA!!!” JAJAJA Había picado. Miraba a uno y otro lado y veía a gente a la que quiero mucho, a parte de mis “estrellitas”. No invitaron a muchas. En total éramos nueve y estuvimos muy a gusto, aunque hubo alguna más que no pudo venir y me constan 😘. Al principio estuve un poco en shock sin saber que hacer, pero poco a poco fui fijándome en todo lo que habían preparado. Un diez les doy y la celebración me la quedo para el recuerdo.

Ecografía semana 31

Tras la fiesta he tenido dos clases de preparación al parto. Ya he terminado las de la Seguridad Social. La última fue la lactancia, de ahí el post del miércoles pasado. Y el miércoles di la última del privado: recursos para el parto. Muy interesante porque la matrona lo escenifica todo y tome nota de muchas cosas que espero no olvidar el día D.

Además he ido a hacer la ruta en el hospital en el que voy a dar a luz. He tenido la ocasión de ver por dónde tenemos que entrar el día del parto, las salas de monitores, el paritorio y las distintas formas en qué podemos parir y conocer a algún matrón. Aunque fue una visita corta nos ayudó a familiarizarnos con el entorno. Ya os diré si el día importante nos sirve también 😂.

Bueno, a lo tonto llegamos al jueves 28 de junio, día en que Liam y yo cumplimos 31 semanas juntos. También es el día en el que teníamos programada la ecografía del tercer trimestre en la Seguridad Social. Para esta ocasión no ha podido venir mi chico conmigo, así que se lo dije a mi madre que aceptó encantada. No obstante, le advertí que no vería mucho, ya que la eco es en 2D y como el peque ya ha crecido cada vez se le ve peor. A ella le da igual, con tal de ver a su nieto, aunque sea por partes…

La cita era a las 11:30, pero a las y 20 ya estábamos en la puerta de la consulta, por lo que nos pasaron antes. Tras las preguntas de rigor me pasaron a pesarme: 74 kilos (llevo unos 13 kilos ganados). No es poco, pero tampoco me han regañado porque esté en sobrepeso, así que seguiré sin preocuparme mucho. Luego me tomaron la tensión: 11/6. Esto es buena señal, porque ya no la tengo tan bajita -recordad que en la última visita la tuve en 8/5.-

Por fin llegó el momento de ver al peque. Como ya he adelantado, no nos iba a dejar verlo. Es que este niño me ha salido tímido. Se ha estado moviendo mucho. Pero lo que sí me ha dicho el ginecólogo es que ya está encajado. En esta semana muchas embarazadas ya lo tienen con la cabeza hacia abajo. Aunque puede cambiar de posición, es raro que se ponga de nalgas porque tiene poco espacio ya.

Lo han medido: perímetro craneal, perímetro torácico, fémur, etc. Todo muy bien. Sigue estando un poquito más grande de lo que le toca, pero muy bien. El latido está perfecto, tengo placenta anterior (que no es preocupante) y el líquido amniótico está bien. Lo que sí me ha dicho es que por mi barriga, que estaba muy dura, detectaba que llevaba unos días con mucha actividad -y razón no le falta- por lo que me pedía por favor que estuviera unos días tranquila. No me ha recomendado reposo absoluto, pero sí no excederme en esfuerzos. Así que aunque me cuesta la misma vida estar quieta, le estoy haciendo caso. Mi madre quería que me fuera a su casa, pero de momento lo mejor es que me quede en la mía relajada y sin hacer muchas cosas.

Ya, salvo la eco del tercer trimestre del privado que me toca la semana que viene, se han acabado las ecografías y tengo que esperar hasta principios de agosto para empezar con los monitores. Suponiendo que no haya complicaciones antes de ese momento.

En definitiva, termino otra semana intensa. Termina junio, termino mes, termino semana y empezamos otra etapa. En este periodo intuyo que me toca cuidarme más para evitar que el parto se adelante, pero eso ya lo iremos viendo.

Un beso y ¡buen fin de semana!

Lactancia materna: ¿sí o no?

Lactancia materna: ¿sí o no?

Las embarazadas primerizas siempre tenemos que escuchar de los demás miles de consejos. Consejos que se agradecen, pero que para nada pueden convertirse en críticas u obligaciones, ya que cada madre, cada hijo y cada familia es un mundo. Lo que quiero dejar claro desde el principio de este post es que lo que le valió a “Fulanita” puede que no te valga a ti y eso no te hace peor madre. Es más tienes el derecho a elegir repetir lo que hizo “Menganita” o no, que nadie te juzgue por ello y menos TÚ. Y esto es aplicable al tema de la lactancia materna.

Hace unos días compartí en Facebook un artículo en el que se pedía respeto por aquellas madres que no dan el pecho. Y aquí vuelvo a hacerme eco de él. Darle el pecho a tu bebé es una opción. Incluso si has decidido que sí, puede darse el caso de que llegue el momento y no puedas cumplir ese deseo. Así que dejemos de pronunciar frases como “¿No le vas a dar el pecho? Pues es lo mejor.” No me entendáis mal. No digo que no lo digáis porque es una afirmación falsa, sino porque esa mamá a la que le habláis ha pasado días y quizás noches pensando qué hacer y después de mucho decidió no darlo. No pasa nada, esos niños que crecen sin leche materna seguro que crecen sanos porque las leches de fórmula cada vez están mejor preparadas y esas madres tienen sus motivos para elegirlas. Mi chico, por ejemplo, creció sin tomar el pecho y es un tiarrón. 😉

Dicho esto, voy al tema principal del post: “la lactancia materna.” En mi caso tampoco lo tenía claro. Sin embargo, según fui metiéndome en el asunto y acudiendo a las clases de educación maternal, decidí que sí. Mi pareja decía siempre que sí, que le diera el pecho, pero yo tuve que pensarlo, al fin y al cabo soy yo la que voy a tener a Liam enganchado todo el día. Ahora os cuento por qué me decanté por dar de mamar a mi bebé.

Ventajas de la lactancia materna

Por supuesto dar de mamar tiene muchas ventajas.

  • Nutricionales: la leche materna es el alimento más completo que existe.
  • Emocionales: es innegable el vínculo que se establece entre la madre y el recién nacido al dar el pecho y, si todo va bien, la satisfacción que sentimos de que el pequeño está sano gracias a nuestra leche. Es como si nos sintiéramos realizadas como madres. Este contacto además es beneficioso para el desarrollo óptimo del bebé.
  • Inmunológicas: parece que los niños amamantados tienen enfermedades más cortas y menos graves, algunos incluso años después de la lactancia. Ahora además se habla de que dar el pecho también aporta beneficios para salud de la madre. En primer lugar, reduce las hemorragias y mejora la remineralización tras el parto, funciona como anticonceptivo los seis primeros meses (libera prolactina, que inhibe el período), disminuye el riesgo de cáncer de mama, ovario y la diabetes tipo 2.

¿Durante cuánto tiempo hay que dar el pecho?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda:

  • Lactancia materna en exclusiva durante los seis primeros meses.
  • Acompañada con otros alimentos complementarios, hasta los dos años o más. La madre y el bebé son los únicos que pueden decidir hasta cuando en función de las circunstancias que les rodeen. Hay madres que dejan que sus hijos mamen hasta que ya no quieran más y otras que por trabajo o porque no les sube mucha leche lo dejan antes.

Posibles desventajas

  • Menos horas de sueño. Esto es de lo primero que escuchamos de las mamás que dan el pecho. Como el recién nacido está enganchado todo el día al pecho ellas no pueden dormir. Pues bien, se ha demostrado que las madres que no dan de mamar no duermen más y que además amamantar produce una hormona que permite a la madre y al pequeño descansar más tras cada toma. Si bien es cierto que las mamás que dan el biberón pueden alternar las tomas con sus parejas u otras personas y es por eso que pueden dormir un poco más.
  • Exclusividad de la madre. Es la mamá la única que puede amamantar al bebé y eso puede limitar su vida e incluso dificultar que puedan dejar al bebé con otras personas para seguir con sus quehaceres. Para ello lo mejor es hacer uso de un sacaleches.
  • Es complicado acostumbrarse a dar el pecho. No siempre resulta fácil que el niño agarre bien. Ya os enseñé en otro post el “agarre espontáneo” y os hablé de la importancia de que este se produzca nada más nacer. Pues bien, si este agarre primero no se hace como debería (hay muchos vídeos que explican cómo) puede resultar difícil para la madre, puede producirle dolor y el bebé puede no alimentarse bien al no succionar la cantidad necesaria. Estas dificultades en muchos casos derivan en el abandono de la lactancia por prescripción médica o por decisión propia.
  • Requiere hábitos de vida saludables. Mientras se da el pecho es importante no fumar, no tomar alcohol y tener cuidado con los medicamentos que tomamos. Si tenéis dudas podéis consultar la web www.e-lactancia.org, en ella podéis poner cualquier alimento o lo que os genere miedo en su buscador y os dirá si es compatible con amamantar al pequeño.

Como veis tiene ventajas y desventajas y yo elegí dar el pecho, pero sólo tú, futura mamá, puedes elegir y seguro que lo harás genial. Si quieres saber más te dejo el enlace del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría: http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna

Besos 😘 y ¡hasta el viernes!

Lavar la ropa del recién nacido

Lavar la ropa del recién nacido

Siempre he escuchado a mis amigas que son madre que la ropa del bebé hay que lavarla antes de que nazca, aunque sea nueva. Así que asumí que había que hacerlo así sin preguntarme el por qué. Pero estuve leyendo algunos posts y ahora entiendo que es necesario lavar la ropa del recién nacido. Os cuento por qué y cómo.

¿Por qué lavar la ropa del recién nacido?

La razón es muy sencilla. El bebé nada más nacer tiene la piel muy sensible y cualquier agente externo agresivo puede irritarla e incluso provocarle alguna alergia. Por ello, se recomienda que las prendas se laven a parte de la ropa de adulto y con un detergente específico. Este procedimiento se seguirá hasta al menos los seis meses de edad.

Por una parte siempre pensé que sobre-protegíamos a los niños con tantos cuidados, pero ahora que estoy en situación reconozco que más vale prevenir. Así que esta semana pasada estuve dedicada a la limpieza de la ropa de Liam. Cuando digo ropa me refiero a todo: prendas de vestir, sábanas, doudous, etc.

¿Cómo lavarla?

Lo primero que hice fue extenderlo todo en mi dormitorio. He ido comprando cosas de a poco y además me han regalado otras, por lo que ya no recordaba qué tenía y qué no. He aquí la foto 😂

Preparando la colada con la ropa de Liam. Mamá a los 40

No todo es para la misma edad, así que creo que con esto tiene hasta los 12 meses casi.

Puse varias lavadoras metiendo las prendas en una red y usando un detergente especial neutro, sin suavizante, lejía o quitamanchas y en un programa delicado. A mano tan sólo he lavado las pocas cosas que sabía que podían desteñir, el resto, por comodidad, en la lavadora. Posteriormente lo he planchado todo. Bueno he de decir que mi madre me ha ayudado mucho, entre otras cosas porque en su casa se seca todo antes.

Hay que lavarlo todo, incluido la ropa nueva porque podrían estar contener restos de químicos usados para su fabricación. Además pueden tener polvo de haber estado a la venta o en el almacén de tienda.

Y finalmente lo coloqué todo en su cómoda, otra de las cosas que me tuvo entretenida la semana pasada y que por fin ya está montada. Este es el resultado final:

Bodies pijamas calcetines. Mamá a los 40

Ropa de calle. Mamá a los 40

Así que, a falta de que me vayan llegando regalos que tengan que ser lavados, puedo decir que ya tengo las cosas listas y casi preparadas por lo que pueda pasar en estas últimas semanas. De modo que ya puedo empezar a relajarme y a disfrutar del verano.

Besos y nos vemos el miércoles con la clase pre-parto sobre la lactancia. 😉

Insomnio y embarazo. ¿Existen soluciones?

Insomnio y embarazo. ¿Existen soluciones?

Insomnio y embarazo

Hoy os voy a hablar de algo que me afecta en primera persona: insomnio y embarazo 😴. Al parecer es un problema que afecta a tres de cada cuadro mujeres embarazadas y puede darse en cualquier trimestre.

En mi caso, el primer trimestre fue al contrario, me dio por dormir y por las tardes me daba unas siestas a veces infinitas. Con el segundo trimestre y el crecimiento del vientre todo empezó a cambiar. Cada vez me levantaba más para ir al baño y cuando volvía a la cama no encontraba la postura. Pero este trimestre la cosa ha empeorado y directamente ¡no duermo! 😭

¡Ay! Sabéis que no me quejo, que además lo poco que me pasa se me olvida en el momento que veo a Liam o se mueve o detecto un avance. Sin embargo, estoy empezando a perder la paciencia. Quizás también tengan que ver las hormonas que me tienen un poco más loca, pero tengo que encontrar una solución.

Un 80% de las madres embarazadas sufren trastornos del sueño en el tercer trimestre, así que es algo bastante habitual. Supongo que también dependerá de la estación en la que nos encontremos. Lo que quiero decir es que las que damos a luz en verano y tenemos que sufrir el calor y la hinchazón de articulaciones tenemos un factor añadido para que nos cueste más coger el sueño.

Causas del insomnio

Hay varias causas de este insomnio:

  • Reflujos gástricos: no es mi problema porque, aunque he tenido un par de días, no es lo que me quita el sueño. Sí tengo amigas que lo están sufriendo y para ello hay algunas recomendaciones. Lo mejor es no ingerir alimentos antes de dormir, hacer cenas ligeras, no llevar pijamas ajustados e intentar dormir con la parte superior del cuerpo algo elevado.
  • Orinar con frecuencia: este sí es uno de los motivos que me afecta. Intento beber líquidos durante del día porque es bueno para estar hidratada y para Liam, pero limito la ingesta por la noche para no tener ganas de ir al baño tan a menudo. Sin embargo, como el peque es cada vez más grande y con sus movimientos (acordaros que por las noches está muy activo) me presiona la vejiga y eso provoca que tenga la sensación de tener que ir al servicio. Total, creo que hay noches que cuento que me levanto unas cuatro o cinco veces.
  • Dolores de espalda: esto me mata. Ya sabéis que yo ya sufría de la espalda antes de quedarme embarazada pero a medida que ganamos peso Liam y yo los dolores se intensifican. Durante el día intento estar activa, de hecho por las mañanas no paro y por las tardes lo intento pero a veces estoy molida. Lo mejor es practicar algún tipo de ejercicio (yoga, caminar, pilates, etc.) y sobre todo cuidar las posturas. Las embarazadas solemos adoptar posturas extrañas al sentarnos porque nos sentimos incómodas con el vientre. Por ello, tenemos que estar pendientes y si detectamos que lo estamos haciendo cambiarla. Reconozco que este puede ser uno de mis problemas, pero estoy siendo más consciente de ello y en cuanto me veo “repanchingada” me coloco con la espalda recta y me siento encima de mi pelota de pilates para aliviar la zona. Además, para dormir podemos colocar una almohada entre las piernas y dormir sobre el lado izquierdo. Probado también. A mí no me alivia mucho, pero…
  • Síndrome de las piernas inquietas: también lo tengo. Sí, sobre todo desde hace una semana. ¡Ay! No sé cómo poner las piernas. Tengo que estar moviéndolas continuamente y a pesar de ello no estoy cómoda. Al parecer tiene relación con los niveles de hierro y como sabéis sufro de anemia. Si te pasa como a mí algunos remedios son hacer ejercicio, tomar los suplementos de hierro y alternar frío/calor o algún masaje para activar la circulación en las piernas.
  • Roncar: no es mi caso. Al igual que con los reflujos, me ha pasado un par de días, pero hace mucho que no me pasa y no es lo que me impide dormir. Pero si es tu caso avisa a tu ginecólogo porque podría estar relacionado con la hipertensión, la preeclampsia o la diabetes gestacional.
  • Movimientos del bebé: puede molestar a algunas mamás. A mí por ejemplo no me impiden dormir o eso creo. Es cierto que noto como Liam se mueve mucho cuando me acuesto, pero luego se relaja y durante la noche a penas lo siento. No obstante, a algunas gestantes les quita el sueño. ¿Solución? No hay, así que tendrás que acostumbrarte si es tu caso.
  • Contracciones de Braxton Hicks: tampoco se puede hacer nada para evitarlas. Además son necesarias porque el útero se está preparando para el parto. No es más que la sensación de de que el vientre se pone duro. No es doloroso, aunque sí incómodo, pero se pasan rápidamente. De todas formas, hay que vigilar que no se den muy seguidas. Si fuese así, te duelen y te impiden hablar pueden ser contracciones de parto y entonces habrá que ir al hospital.
  • Calambres en las piernas: sí, este sí. Tengo ganas de que pase el parto para tres cosas: ver a Liam, dormir boca-abajo y poder estirar con tranquilidad las piernas. ¡Sí! Ahora cuando las estiro, si me paso, se me coge el gemelo o los dedos del pie y veo las estrellas. Así que lo evito.
  • Nervios por el parto: no, no me quita el sueño. Sólo me acuerdo del parto porque os cuento lo que me dicen en las clases de educación maternal y porque quiero ver a mi niño, pero no porque me preocupe. Evito lo que desconozco. Aunque ahora me imaginara ese momento de una manera puede ser que cuando llegue sea totalmente distinto. De manera que no sirve de nada tener miedo. Es verdad que quiero que salga todo bien, pero no me quita el sueño.
  • Oxitocina: puede provocar también el insomnio. Aunque es la hormona que nos ayudará a seguir en este último trimestre, generando energía que algunas no tenemos, también puede producirnos perdida de sueño.

Posibles soluciones

En fin, como veis las causas pueden ser mucho y pueden combinarse unas con otras. Soluciones también hay varias, pero no a todas nos valen las mismas. Yo he probado algunas y aquí sigo peleándome con el colchón. De todas formas, es cierto que si tienes una rutina de sueño (por ejemplo, acostarte siempre a la misma hora), evitas cenas copiosas o bebidas estimulantes por la nocheno usas dispositivos electrónicos o quedarte viendo la televisión hasta tarde, practicas la meditación, puede ayudarte a aliviar estos trastornos de sueño. Por lo que te recomiendo que lo pruebes. Quizás en tu caso tengan efecto y duermas mejor.

Si te tranquiliza, el insomnio no afecta a nuestros bebés.

Yo, un día más, me levanto muerta. Esta noche he pasado de la cama al sofá y del sofá a la cama, he girado sobre mí misma unas veinte veces (exageración), me he puesto almohadas, me las he quitado, he ido al servicio al menos cuatro veces, he bebido agua otras tantas, etc. Esas son mis noches, aunque ahora lo que más me agobia es el calor. Mi novio no tiene calor y yo daría lo que fuera por dormir con el aire. Ya no me quedan prendas que quitarme y lo siguiente será ducharme con agua fría cada vez que me levante. 😝

Hay muchas webs que hablan sobre el tema. Aquí os dejo un enlace por si quieres leer más: https://mevoyadormir.com/insomnio/embarazo/

Siento volver a sacar el tema. Prometo no volver a recurrir a él, pero es que no sé qué más hacer. ¿Alguien en mi caso? Seguro que sí. ¿Me cuentas cómo lo remediaste?

Nos vemos el lunes. Mientras, ¡disfrutad del verano que acaba de entrar! 😘

 

Cuidados del cordón umbilical del recién nacido.

Cuidados del cordón umbilical del recién nacido.

¡Muy buenos días! El tema de hoy son “los cuidados del cordón umbilical.” Este asunto lo hemos tratado tanto en las clases de preparto de la Seguridad Social como en el centro privado. Y, por lo que observo, es algo que realmente preocupa a los futuros padres y madres. De hecho a la mayoría les da grima y suelen encargárselo a otras personas. Las mamás intentan que estos cuidados se los dé al recién nacido o bien su madre (abuela del pequeño) o bien el papá de la criatura.

Confieso que es algo que yo también me he preguntado. ¿Cómo será? ¿Cómo lo haré? Y de hecho lo hablé con mi pareja. Jajaja Creo que antes del parto vamos negociando tareas. “Vale pues yo hago esto si tú haces aquello.” Pero en esto no nos poníamos muy de acuerdo. A mi chico le da cosa tocarle el ombliguito a nuestro hijo, aunque es verdad que tras la charla maternal del privado se quedó más tranquilo. No obstante, es bueno que ambos sepamos hacerlo porque seguro que a los dos nos tocará.

¿Qué es el cordón umbilical?

Pero ¿qué es el cordón umbilical? Es la estructura que une al feto a la placenta de la madre y que permite que le llegue alimento y oxígeno. En el nacimiento el equipo médico suele ser el encargado de cortar este nexo entre madre e hijo, aunque el papá también puede hacer los honores, previa petición y una vez que este haya dejado de latir.

Cuidados del cordón umbilical. ¿Cómo se curaba antes el cordón y cómo recomiendan hacerlo ahora?

Pues bien, hace tiempo yo veía que mis amigas usaban unas gasitas para limpiar y desinfectar el cordón. Otras lo tapaban para que no se ensuciara. Y hables con el profesional que hables te dan unas instrucciones u otras. Lo que sí es cierto es que la mayoría inciden en que tiene que estar limpio y seco para que no se infecte.

Nuestra piel ya porta unos gérmenes que hay que evitar que infecten el ombligo del bebé, por lo que desde el parto es muy importante la higiene del mismo. Habrás escuchado a personas que utilizaban productos como la Cristalmina, Betadine u otras soluciones antisépticas o antibióticas. Sin embargo, hoy día se ha comprobado que el uso de estos productos no garantiza la desinfección más que el simple hecho de lavarlo y secarlo y además en algunos casos pueden retrasar la cicatrización. Y entonces ¿con qué lo lavamos? Lo mejor según me cuentan es con una gasa y un poquito de agua tibia y jabón neutro y una vez limpio, mantenerlo muy seco. Mi matrona de la Seguridad Social ayer nos habló de lavarlo con una gasa con suero fisiológico o un poquito de alcohol de 70º. Sin embargo, la Asociación Española de Pediatría (http://www.aeped.es) recomienda el uso del agua y jabón. Y por supuesto no frotaremos la zona.

En cuanto a si taparlo o no. Unos dicen que puede taparse con una gasita para evitar que se moje. Mientras, otros especialistas te avisan de que es mejor que se mantenga aireado. Pero en lo que sí coinciden es en la importancia de colocar muy bien y cambiar a menudo el pañal para evitar que el bebé al hacer pipí moje el cordón. De ahí que tengamos que estar pendientes de doblar el pañal por la parte delantera para que no roce con él y que usemos prendas de cuerpo entero o si el tiempo lo permite tengamos al bebé con el torso al aire.

Ni que decir tiene que es fundamental que, para higienizar el ombligo, tengamos las manos muy bien lavadas, ¿no? 😉

¿Cuándo acudir al pediatra?

¿Y si lo creemos que lo hacemos bien pero no es así? Lo mejor es que observemos el aspecto que tiene el cordón. Signos que pueden alarmarnos:

  • Que el ombligo esté inflamado o enrojecido.
  • Que huela mal.
  • Que sangre.
  • O que pasados 15 días aún no se haya caído. Lo normal es que se caiga entre el 5º y el 15º día de vida.

La matrona del privado nos hizo hincapié en que más que en el aspecto nos acercáramos con la nariz y si notamos un olor desagradable acudamos al médico.

En fin, como seguro que como padres primerizos estaremos perdidos y temerosos al principio para no hacer daño a Liam, tendremos en cuenta todo lo que nos han explicado pero sobre todo haremos caso de lo que nos digan la matrona y el pediatra una vez que nazca. Y a ti te recomiendo lo mismo. Ellos son los expertos y ellos son los que deben guiarte en sus cuidados.

Y hasta aquí el post de hoy. Nos vemos el viernes. Un beso enorme y ¡feliz miércoles! 😘