Semana 36 de embarazo: última semana de bebé prematuro.

Semana 36 de embarazo: última semana de bebé prematuro.

De nuevo viernes y para mí inicio de semana. Ayer, jueves, comenzamos la semana 36 de embarazo, la última en la que Liam si naciera sería considerado un bebé prematuro. Eso es, a partir de la semana 37 ya se puede considerar un bebé a término, aunque cuanto más aguante dentro hasta la 40/42 más desarrollado estará.

Ya hace tiempo que está en posición cefálica, es decir, cabeza abajo. Aunque aún se mueve bastante, se nota que cada vez lo hace con más dificultad y me molesta más. A ver, no es que me moleste, porque ya os he contado que me encanta notarlo, pero es que tiene fuerza y golpea en sitios que duelen, como mis costillas o mi vejiga.

Aunque el lunes vamos a verlo por última vez antes del día del parto, ya debería pesar unos 2.700 gramos y medir alrededor de 47 cm. Vamos que ya casi casi está listo para salir. El lanugo, ese vello fino que tienen los fetos en el interior del vientre ya casi lo habrá perdido y su piel cada vez será más rosada y acumulará más grasa.

Os parecerá mentira pero los nacimientos se siguen sucediendo a mi alrededor. Ya han nacido los hijos de cuatro amigas. El último, ayer. Aún me quedan tres más, creo 😆. De momento, van tres niñas por un niño. Suele pasar ¿no? Aunque las tres que me quedan traen también varones. Así que vamos a darle la vuelta a la balanza.

A veces por las noches, mientras sufro el insomnio, imagino a Liam a mi lado en la cama, en el sofá, encima de su padre, llorando (porque llorará como todos) y jugando con nosotros. Pero sobre todo intento imaginar su carita. Me lo imagino un niño rollizo, con sus rosquitas, de esos que te cuesta trabajo no achuchar. ¡Ay, qué coraje le daría! Igual que me daba a mí cuando me lo hacían. Pero bueno es solo como me lo imagino, ya que nos quiere dar la sorpresa.

Por mi parte, los que me seguís en Instagram me visteis ayer. Esta ola de calor está pudiendo conmigo. Anoche no pegué ojo, pero nada, nada. Diría que ha sido el récord de todo el embarazo. Además me tuve que levantar temprano para recoger la muestra del exudado y acudir a la cita en el centro de salud para sacarme sangre. El último análisis se supone antes del parto. Total, cuando llegué a casa desayuné para coger algo de fuerza, pero no sirvió de nada. Me tuve que echar en el sofá y por fin pude dormir un par de horas. No es mucho, pero me sirvió algo. Digo yo, cuando nazca Liam y se despierte cada dos horas ¿será peor? Puede que sí, pero creo que estoy poniendo a prueba mi resistencia al sueño. Ya os lo contaré.

Este fin de semana, mi amiga Mary viene a montarme la cuna (la que ella me va a prestar), por lo que casi puedo decir que dejaría listos todos los preparativos antes del día D.

¿No os ha pasado que según se acerca el final del embarazo queréis hacer de todo? Yo este fin de semana he quedado con un montón de gente. Con deciros que creo que desde el viernes me queda libre solamente la tarde del domingo. En fin, será normal también.

Bueno, pues después de este mini post de repaso a mi estado comenzando la semana 36, me despido de vosotros hasta el lunes por la tarde, porque así aprovecho y os cuento lo que me diga la ginecóloga en mi última visita al privado. Lo dicho, ¡feliz fin de semana! 😘

Último control de embarazo. Exudado.

Último control de embarazo. Exudado.

Ayer, 31 de julio de 2018, tuve el último control de embarazo en el ambulatorio de la Seguridad Social. Nunca había visitado tantos médicos como desde que empezamos a buscar bebé. No sé si os pasa como a mí, pero no me gusta ir al médico, ni tomar medicamentos, ni quejarme mucho, 😆. Sin embargo, estos dos últimos años y medio he tenido que hacer justo lo contrario: ir a varios especialistas varias veces al mes, tomar pastillas para regular la ovulación, tiroides, anemia, vitaminas, además de las hormonas de la reproducción.

Ya han pasado ocho meses desde que dejé el último tratamiento de fecundación in vitro y la verdad es que casi parece que nunca pasó, pero sí que fue real. Fue duro y fue una prueba de fuego para nosotros, de paciencia infinita y un test infalible para saber quién está ahí y quién no cuando las cosas no son fáciles. Quiero volver a dar las gracias a todos los que sí estuvisteis porque, aunque cara a cara sea de expresar poco las emociones, me levantasteis sin saberlo.

Pero bueno, estamos en una etapa bonita y vamos a lo que íbamos. El control de embarazo ya sabéis que no es nada del otro mundo. Como siempre: toma de la tensión (10-6), pesaje (¡ay 😩!, 77 kilitos y subiendo), medidas del vientre (30 cm), revisión de tobillos y piernas hinchadas y, lo mejor, escuchar el corazón de Liam. Todo está bien. Él como siempre sigue jugando al ratón y al gato con la doctora 😂. Ella posaba el dopler sobre mi barriga y en ese momento el peque cambiaba de posición. Al final consiguió que lo escucháramos y el ritmo cardíaco es perfecto. De modo que otra cosa lista y un nuevo motivo para estar tranquilos.

Para el jueves tengo programados nuevos análisis de sangre y la prueba del exudado. ¿Sabéis en qué consiste? Yo he oído hablar de ella por mis amigas embarazadas o las que ya han dado a luz, pero hoy me lo han explicado y el jueves antes de ir al ambulatorio tendré que recogerme la muestra. El exudado vaginal y rectal es una prueba que nos sueles realizar en el tercer trimestre, como máximo cinco semanas antes de la fecha prevista de parto, entre las semanas 35 y 37. Tiene como objetivo descartar posibles infecciones de la bacteria estreptococo grupo B que pueda haber en el canal de parto y que puedan afectar al bebé ese día. La bacteria suele estar en el intestino, pero puede bajar a la vagina. Es raro que el niño pueda contagiarse pero hay que prevenir. Además no hay síntomas que nos ayuden a detectar si lo tenemos, de ahí la importancia de realizar este test.

Si el nacimiento se produce posterior a esas cinco semanas habría que volver a repetir la prueba. Y si la prueba diera positivo el día del parto tendrían que administrarme antibióticos por vía intravenosa cada cuatro hora desde el comienzo de las contracciones de parto, para evitar el contagio de Liam. Si el parto fuese finalmente cesárea no existiría peligro de contagio. Pero como más vale prevenir, vamos a seguir todas las recomendaciones de los médicos.

Por si seguís teniendo dudas sobre el exudado os dejo un enlace a la web de Maribel Martín, matrona con un blog en Madresfera: https://www.maralmaternal.com/exudado-vaginal-rectal-embarazo-sirve/

Ya queda menos. Visita a la ginecóloga en el privado el lunes, cita con la médica de cabecera el martes para recoger todos estos resultados, además del análisis de orina del otro día y, por último, los monitores que empiezan el día 17 de agosto. Así que esto está hecho ya. 👏

 

 

Último mes de embarazo. Reflexiones.

Último mes de embarazo. Reflexiones.

Último mes de embarazo. Quién lo iba a decir: ya han pasado ocho meses. Bueno en realidad casi tres años desde que empezamos este proyecto. Empezamos, sí, Marc y yo. Hace casi cuatro años que volvimos y tampoco en aquel momento nos podíamos imaginar que nuestras vidas fueran a cambiar así.

En uno de los primeros post de este blog os conté nuestra historia. Os conté que cuando nos dimos otra oportunidad renunciamos a ser padres, pero no a estar juntos. Según fui escribiendo capítulos os anuncié como Marc un año después cambió de idea y apostó por formar una familia de tres conmigo (ya éramos dos). Nunca pensamos que sería tan complicado ni todo lo que vendría después.

No imaginamos que estaríamos un año intentando ser padres y nada. No imaginamos que necesitaríamos someternos a tratamientos de reproducción asistida. No imaginamos que casi descartarían mis óvulos para ser madre. No imaginamos que me me quedaría sin trabajo. No imaginamos la cantidad de gente buena que teníamos alrededor y que nos ayudarían tanto. Y a pesar de todo aquí estamos, a un mes de que nazca Liam.

Aunque durante mucho tiempo imaginé cómo sería, lo cierto es que todo es desconocido. Podría dar vértigo si me paro a pensarlo demasiado. Yo llevo casi cuarenta años viviendo muy para mí, sin muchas preocupaciones, y Marc lleva casi treinta y ocho. Y ahora, de un día para otro, seremos responsables de una personita indefensa que durante muchos años dependerá de nosotros. Liam no sólo dependerá económicamente de lo que le aportemos (que ya es mucho) si no de lo que le enseñemos, lo que le enseñemos para que crezca con unos valores, seguro de sí mismo y capaz de ser lo que quiera ser en la vida. Vuelvo a repetir, podría dar vértigo.

Para contrarrestar ese miedo a no hacerlo bien, a equivocarnos, tengo muy presente lo que muchos de vosotros, los que sois padres, me decís: “luego te sale solo.” Si os soy sincera, no puedo hacerme una idea de cómo sale. Lo que sí sé es que ningún padre/madre hizo ningún máster en maternidad/paternidad que le otorgara el título de experto. Sé que habéis aprendido en modo prueba-error. Sé que aunque todos hayamos opinado sobre cómo lo hacían los demás, lo de ser padres, a la hora de la verdad o terminaremos haciendo lo mismo que esos a los que criticábamos (constructivamente, claro) o al probar el método que pensábamos que era mejor resultará que no es tan acertado.

En fin, como ya os he dicho en varias ocasiones, no es miedo ni vértigo lo que siento a estas alturas del embarazo, sino dudas. Tengo ejemplos en quién fijarme, pero sé que lo que más me ayudará será dedicarle tiempo para probar, corregir, enseñar y educar. En principio tendré ese tiempo. Aunque ningún día dejo de hacer cosas, laboralmente hablando estoy algo libre hasta principios de año. Sin embargo, luego tendré que buscarme la vida en serio y eso sí me preocupa un poco. Me preocupa porque Liam aún será pequeño y no podrá valerse por sí solo. Me preocupa porque me enfrento al mundo laboral con una edad complicada. Ya tendré cuarenta y no sé si habrá muchas empresas que quieran contratar alguien con mi edad. Todo eso me preocupa porque ya no soy solo yo, sino que hay un peque que depende de nosotros y, en este caso, de mí.

Sin embargo, aunque tengo mil cosas en que pensar, aún no ha llegado ese momento. Ya hace tiempo que mi vida se basa en el hoy, el ahora. Y en esta ocasión no será diferente. Hoy, 30 de julio de 2018, estoy a 30 días de la fecha probable de parto. Acabo de ir a repetirme los análisis de orina y hoy necesito ir a andar porque me noto algo oxidada. No hay más. Mañana será otro día y tendré otras preocupaciones, pero hoy no voy a adelantarme. Así que voy a fluir y hacer caso de mi mantra.

¿Y tú? ¿Cómo te sentiste antes de dar a luz o de convertirte en padre? ¿Te agobiaste? ¿Y tú? ¿Estás llegando como yo al final del embarazo y te asaltan preguntas como las mías? ¿Me lo cuentas? Me encanta saber vuestras opiniones porque de todas aprendo y me ayudan a reflexionar, de modo que no dudes en compartirla conmigo. ¡Gracias por estar ahí, por seguirme y por dedicar un ratito de tu “ahora”! 😘

Preparativos antes del parto

Preparativos antes del parto

Llegó la semana 35 y con ella empiezan los preparativos antes del parto. Ahora sí que os digo que los hago porque me dejo guiar por lo que dicen mis amigas y, en general, lo que te recomienda la mayoría. Como no he dado a luz nunca por mí hubiera dejado ciertas cosas para más adelante pero, como desde hace una semana escucho bastante “¿lo tendrás todo preparado?”, estoy empezando a hacer cosas “por si.”

Entre ellas he preparado la bolsa del hospital. ¡Ay! Quería dejarlo para la semana 37 o así, pero al final me he puesto y ya la tengo casi lista. No hace mucho que terminé las clases de preparación al parto y ya se me han olvidado un montón de cosas. De modo que cuando me puse a rellenar el bolso estaba un poco perdida. Para aclararme eché mano de mis post y de toda la información que encontré en Internet. Con todo eso he intentado hacer una bolsa práctica con algunos “y sis” pese a todo.

Empecé por la de Liam. En su bolsa, la que me han regalado para el carrito de la marca “Pasito a Pasito” (la de la foto), he echado más cosas. No sé, será por no empezar siendo una madre desastre a la que se le olvidan las cosas importantes, aunque seguro que algo se me olvidará. Como desconozco cuándo será el día D, si será un viernes, un lunes, etc. Tampoco sé cuántos días estaré en el hospital, sé que suelen ser un par de días, pero “y si…” Pues he llenado la maleta con esto:

  • Bodies: 7. No es que piense que vamos a estar siete días, pero es por si se mancha. Sé que en la Sanidad Pública, que es donde daré a luz, te dan ropita para ponerle, pero prefiero curarme en salud y echarle algunos bodies por si le hicieran falta.
  • Pañales: 4. Igual que con los bodies, sé que en el hospital nos dan lo necesario, pero he echado cuatro para el camino de vuelta. Jaja No es que vayamos a tardar mucho en llegar a casa, pero yo que sé. Igual al cambiarlo, alguno se me rompe o como a veces pasa el niño vuelve a hacer sus necesidades y necesito otro. En fin 😜.
  • Gasas: 2. Ídem. Llevo dos para limpiarle y una muselina grande para taparlo.
  • Arrullo: 1. He echado el que me regaló una prima de mi madre y que os conté que me hizo a mano. Esto es más simbólico que otra cosa. Quizás a Liam lo hubiera sacado del hospital con la muselina, por lo del calor de agosto sobre todo pero, al ser un regalo y ser tan bonito, he pensado que es buena idea y a ella le hará ilusión.
  • Gorro: 1. Me resistía a echarlo, por la fecha de parto y porque no creo que haga falta, pero al final ahí está. Total no ocupa mucho.
  • Neceser. Esta parte me ha costado más. ¿Me darán allí artículos para la higiene personal de Liam? Pues supongo que sí, pero ante la duda he echado algunas cosas: algunas muestras de cremas hipoalergénicas, el cepillo de cerdas blandas, la crema de pañal de caléndula de Weleda, un paquete de toallas húmedas (para el camino de vuelta) y un tarrito de colonia de bebé.
  • Ropa para salir del hospital: 2. He echado dos porque son de diferente talla y aún no sé si cuanto mide el peque.

Quizás llevo demasiado pero como soy primeriza tengo algo de perdón, ¿no? 😆

Para nosotros, Marc y yo, llevo otra bolsa aunque prácticamente es para mí. Esta es la lista:

  • Braguitas: 5. Las he escogido de algodón y que sujeten bien la compresa que me tendré que poner para el sangrado tras el parto.
  • Discos de lactancia: 2 paquetes de 2. Creo que en el hospital me darán pero como ocupan poco y no pesan he echado dos.
  • Compresas: 3. En el centro médico que doy a luz sé que me dan, así que no he echado más. Tres me parecen las justas por si tengo una emergencia por el camino cuando salga.
  • Un pijama y un camisón. Probablemente no me cambie el que me den en el hospital, pero por si me siento incómoda con ellos he echado los míos. Un pijama que es muy cómodo y se puede abrir por el pecho y un camisón por si al final no puedo hacer muchos movimientos para subir y bajar el pantalón del pijama. No llevo bata porque no creo que me haga falta en agosto.
  • Sujetadores de lactancia: 2.
  • Neceser. Pretendo ducharme antes de salir para el hospital el día del parto y así llevar ya el pelo limpio, pero por si estoy más días de lo esperado llevo un tarro de viaje con champú, otro con gel, otro con mascarilla, un envase pequeño con crema de cuerpo, mi crema de la cara, cepillo y pasta de dientes, peine y lo imprescindible de maquillaje. No iba a llevar nada para maquillarme, pero entre la anemia que tengo y que en el parto seguramente pierda bastante sangre y termine cansada quizás necesite algo que me dé un poco de luz: el anteojeras, un poco de colorete y cacao. Dentro de mi neceser llevaré también lo que necesita el papá: su cremita de la cara, alguna cuchilla y la crema de afeitar para que esté presentable, cepillo de dientes y peine.
  • Chanclas. Unas para la ducha y otra que hagan las veces de zapatillas.
  • Móvil y cargador de los dos. (Esto lo tengo apuntado en una nota en el teléfono porque es algo que tendré que echar el día en cuestión).
  • Documentación: D.N.I., tarjeta de la Seguridad Social (aunque la tengo solicitada desde abril y según me han dicho no me llega hasta octubre más o menos, así que será el resguardo que me han facilitado en su defecto), la cartilla de embarazo y las últimas analíticas que me hagan (sangre, orina, estreptococo, monitores, etc.) Aún así muchas amigas me han dicho que a ellas estas pruebas ni se las pidieron. Yo por si acaso ese día no estoy en condiciones de hablar las he ordenado por fecha y le he puesto posits para que Marc no se vuelva loco y los localice rápidamente.
  • Una muda de ropa para cuando nos volvamos a casa. En mi caso he echado un conjunto de camiseta y pantalón de Zara. La parte de arriba tiene botones que permiten dale el pecho a Liam con facilidad y el pantalón es muy cómodo porque no aprieta. Marc ya pensará el qué llevarse y si no vendrá a cambiarse en algún rato que tenga libre.

Creo que no olvido nada. ¿Qué os parece? ¿Me he pasado? Supongo que las que ya sois mamis pensaréis que sí, pero como es mi primero (y creo que único parto) prefiero pecar de exagerada. 🙆🏼

Book pre-mama al amanecer.

Book pre-mama al amanecer.

¡Buenas tardes! Como os dije el lunes hoy os subo algunas de las fotos del book pre-mamá al amanecer 🌄.

¿Hace mucho que no os levantáis temprano para ver un amanecer? ¿Lo veis cada mañana cuando salís a trabajar? Yo desde que estoy embarazada no he visto más que este. Ya sabéis que con la barriga duermo poco 😴, pero es verdad que la hora en la que suelo descansar más es precisamente entre las 6 y las 10 de la mañana. Así que levantarme para esta sesión de fotos fue un reto. Jaja Un reto que me pasó factura por dos días y del que ya estoy completamente recuperada.

La experiencia mereció la pena. El lugar es la playa de Santa Ana en Benalmádena Costa. Un lugar que durante el día en verano está abarrotado, pero que en invierno o en horas tranquilas es espectacular. Las imágenes no le hacen justicia porque, como pasa siempre, los detalles son más bonitos en la realidad, pero más o menos os podéis hacer una idea de lo idílico de la estampa: la playa con apenas gente (salvo un pescador y algunas personas caminando), el mar en calma, la luz con tonos a los que no estamos acostumbrados y la tranquilidad de no escuchar más que las gaviotas. En fin, para repetir cuando mi body y mi mente me lo permitan, pero ya sin fotos, sólo para ver salir el sol. 🌞

Aunque hay fotos bonitas, yo me sigo quedando con las del atardecer. ¿Por qué? No sé, la luz de aquel día me gusta más. O a lo mejor es que me cuesta mostrar mi cuerpo en bikini, con esas curvas que cada vez crecen más. 🙆🏼 No obstante, estas también tienen lo suyo y, además, estoy embarazada por lo que las curvas forman parte de la esencia del estado en el que me encuentro. Aquí os dejo las fotografías para que juzguéis vosotros mismos. Un beso y hasta el viernes. 😘

Composición book pre-mamá: amanecer. Mamá a los 40