El parto: semana 39 de embarazo.

¡Volvemos a la carga! Un mes después del parto, tarde lo sé, pero necesitaba tiempo de adaptación y para “disfrutar” de todo. Pero no me adelanto. Empecemos por el principio o el final según se mire… 😅

Las últimas semanas de embarazo, como os conté, las pasé bastante pesada y dedicando las tardes a dar paseos por la playa o el paseo marítimo con mis padres. Y así fue pasando agosto, hasta que llegó el sábado 18. Tras uno de esos paseos con mis familia llegué a casa algo cansada. Me acosté porque no me encontraba muy bien y a la 1:30 h llegó Marc. En ese momento, llevaba una media hora con contracciones, aunque no eran muy fuertes porque aún podía hablar (algo que nos dejó muy claro la matrona para distinguirlas de las contracciones de parto.) Al decírselo se empezó a preocupar, pero yo le tranquilicé y le dije que durmiera y que si iban a más le avisaría. La noche fue larga. Una vez más, como a lo largo de todo el embarazo, fue difícil conciliar el sueño.

A la mañana siguiente mi chico se iba a trabajar y quedamos en que si me ponía de parto le llamaría. Por si acaso, avisé a mi madre para que se viniera a casa. Poco a poco las contracciones fueron creciendo en intensidad. A media mañana decidí ir al hospital. Podía hablar, pero me dolían bastante y me paralizaba. En calidad de embarazada primeriza me fui al hospital. Para mí pensé, me voy y si no que me envíen de vuelta a casa.

Sobre las 12:00 h mi madre me llevó al hospital y tras pasar por admisionesy triaje me subieron a monitores, tras pasar previamente por la consulta de la ginecóloga, donde estuve una hora. El siguiente paso fue ver al ginecólogo que tras analizar los resultados y hacerme una exploración decidió enviarme de vuelta a casa, prescribirme monitores para el martes siguiente, no sin antes advertirme de que posiblemente volvería antes. Menuda decepción. ¿Hasta el martes con contracciones? No había nada que hacer. Fue salir por la puerta de la consulta y venirme una contracción que me dobló de inmediato como una alcayata. De hecho una bedel tuvo que llevarme al coche en silla de ruedas porque yo era incapaz de caminar.

Como vinimos, nos fuimos. A la 13:30 h llegamos a casa. Me tumbé en el sofá de lado, posición que me habían recomendado para favorecer la dilatación. Aguanté lo que pude pero me retorcía, así que a las 15:30 h volvimos a coger el coche para regresar al hospital. Entre al hospital llorando del dolor y se me vino el mundo encima cuando vi la cantidad de gente que había esperando simplemente para ser atendidos después de pasar por admisiones. Poneros en situación: domingo de agosto, mediodía, urgencias en hospital público, … Como podéis imaginar aquello estaba lleno. Qué cara tendría que en cuanto me vieron me pasaron por triaje y de ahí rápidamente a la planta de maternidad. Al llegar, varias personas del equipo médico querían que pasara por monitores nuevamente, pero la ginecóloga que me atendió en un principio me reconoció y dijo que no, que ya había estado allí y les pidió que me pasaran a paritorio. ¡Menos mal! No creo que hubiese aguantado volver a casa en el coche.

Así comenzó la odisea. Me pasaron a la sala número 3 -os dije alguna vez que este era mi número de la suerte ¿no?- Mi madre que me acompañó durante las primeras horas avisó a mi novio, quien en poco tiempo pidió permiso en el trabajo y vino al hospital.

 

Todo listo para dar la bienvenida a Liam

Todo listo para dar la bienvenida a Liam

¡Por fin! Después de muchos preparativos, inconvenientes y retrasos, lo hemos conseguido. Jaja Ha parecido una carrera de fondo, pero se acabó. Ya está todo listo para dar la bienvenida a Liam.

Ya tenemos la sillita con Isofix colocada en el coche. No os voy a decir que fue fácil de colocar, porque tardamos como una hora. 😆 A lo mejor no es tan complicada, pero nos costó. Como os comenté cuando hice la lista de nacimiento, nos decidimos por la http://www.bebeconfort.com/es-es/sillas-de-auto/axissfix-plus.aspx, recomendada por el RACE, con sistema Isofix y giro de 360º para facilitar la colocación del bebé sin que sufra nuestra espalda. Además es válida desde el nacimiento hasta los 4 años de edad (19 kilos) aproximadamente.

El carrito lo tenemos colocado en el salón. Nos lo ha prestado mi amiga Mary. Ya está limpio y sólo nos queda colocar las sábanas, pero lo dejo para cuando volvamos del hospital, ya que antes no nos va a hacer falta y así no acumula polvo.

La cuna también nos la ha prestado Mary y además nos la han montado. 👏 ¡Gracias! Tiene la posibilidad de bajarle uno de los lados para así poder hacer colecho con Liam. Ahora mismo parece gigante, pero seguro que el gordito está muy a gusto dentro. La verdad es que es un poco raro verla montada ahí al lado sin nadie dentro. A veces lo hablamos cuando la miramos e intentamos hacernos a la idea de que en unos días estará tumbado a nuestro lado, después de todo lo pasado.

Las bolsas para el hospital. Ya os lo enseñé en un post hace poco. Solo nos queda meter las cosas de última hora: cargador del móvil, cepillos de dientes, la ropa para salir del hospital (para que no se arrugue), etc.

Los documentos también están ordenados y localizados para cogerlos y salir corriendo el día D. Me falta por meter lo que me den cuando empiece con los monitores el viernes 17 de agosto.

Estos días hemos seguido recibiendo regalitos de la familia (fular portabebé, sábanas, arrullo, gimnasio, más bodies y repita, peluches, trona, etc.) Casi no queda nada en la lista de nacimiento de la tienda que os conté. Ya veremos si se me ha olvidado algo importante, pero si es así lo iremos comprando sobre la marcha.

Además, ayer recogí los resultados de los últimos análisis (los que me hice la semana pasada) y están todos perfectos: la reserva de hierro dentro de los valores normales, las hormonas tiroideas también bien, ya no tengo infección de orina y el estreptococo grupo b negativo.

¡Ay! ¡Qué descanso! Ahora a disfrutar de estos días que nos quedan, de la familia y los amigos que se acuerdan de nosotros y quieren vernos antes de… Por cierto, aprovecho para comentaros que estos días voy a reducir el número de post del blog a dos, miércoles y viernes, y haré un repaso de los primeros que publiqué sobre reproducción para los que no los leísteis y queréis conocer la historia. En redes sociales seguiré actualizando cada día, si puedo, por si me queréis seguir la pista o preguntarme algo.

Un beso a todos los que me leéis. 😘

 

Revisión de la semana 36 de embarazo

Revisión de la semana 36 de embarazo

¡Buenas tardes! Como os avisé el viernes pasado, hoy el post llega por la tarde porque hemos ido a la última revisión de la semana 36 de embarazo en la clínica privada y quería contároslo.

Finalmente, y una vez más, no le hemos visto la cara. Ha sido imposible. Le encanta estar pegadito a la placenta, así que no hay manera. Sí hemos visto que está muy encajado ya, cabeza abajo, la espalda por el lado izquierdo y pies en el derecho. Todo sigue muy bien mediciones, ritmo cardíaco, etc. Y como hasta ahora el peque viene de unos ocho días más de adelanto. Según los datos de biometría está acorde a 37 semanas y 6 días (ya sabéis que cumplimos la semana 37 este jueves que viene). En cuanto al peso estimado según las mediciones ronda ya los 3170 gramos. Así que muy bien. Un bebé hermoso.

Por lo demás, tengo la placenta anterior normoinserta que, aunque suene mal, sólo significa que está bien colocada y no tapona el cuello del útero por donde tiene que salir Liam. El líquido amniótico también presenta valores normales. La tensión está en 10/7, o sea que muy bien también. Y…, redoble de tambores, yo también estoy más gordita: 77,700 kilos, lo que quiere decir que llevo unos 15 kilitos de más.

En cuanto a mis sensaciones, sigo sintiéndome cada vez más incómoda. Nada raro para la fecha en la que estamos. Este fin de semana no he parado y he estado andando bastante, por lo que he podido sentir como me pesa el cuerpo más y más y como se me van hinchando sobre todo las manos. Sigo sufriendo de calambres nocturnos que sumados al calor me impiden conciliar el sueño, pero esto ya es como normal. No recuerdo la última vez que dormí bien.

En definitiva, todo muy bien y seguimos descontando días. ¿Alguna apuesta sobre cuál será la fecha de parto? jijiji Tengo monitores el día 17, ¿creéis que llegaré?

Semana 36 de embarazo: última semana de bebé prematuro.

Semana 36 de embarazo: última semana de bebé prematuro.

De nuevo viernes y para mí inicio de semana. Ayer, jueves, comenzamos la semana 36 de embarazo, la última en la que Liam si naciera sería considerado un bebé prematuro. Eso es, a partir de la semana 37 ya se puede considerar un bebé a término, aunque cuanto más aguante dentro hasta la 40/42 más desarrollado estará.

Ya hace tiempo que está en posición cefálica, es decir, cabeza abajo. Aunque aún se mueve bastante, se nota que cada vez lo hace con más dificultad y me molesta más. A ver, no es que me moleste, porque ya os he contado que me encanta notarlo, pero es que tiene fuerza y golpea en sitios que duelen, como mis costillas o mi vejiga.

Aunque el lunes vamos a verlo por última vez antes del día del parto, ya debería pesar unos 2.700 gramos y medir alrededor de 47 cm. Vamos que ya casi casi está listo para salir. El lanugo, ese vello fino que tienen los fetos en el interior del vientre ya casi lo habrá perdido y su piel cada vez será más rosada y acumulará más grasa.

Os parecerá mentira pero los nacimientos se siguen sucediendo a mi alrededor. Ya han nacido los hijos de cuatro amigas. El último, ayer. Aún me quedan tres más, creo 😆. De momento, van tres niñas por un niño. Suele pasar ¿no? Aunque las tres que me quedan traen también varones. Así que vamos a darle la vuelta a la balanza.

A veces por las noches, mientras sufro el insomnio, imagino a Liam a mi lado en la cama, en el sofá, encima de su padre, llorando (porque llorará como todos) y jugando con nosotros. Pero sobre todo intento imaginar su carita. Me lo imagino un niño rollizo, con sus rosquitas, de esos que te cuesta trabajo no achuchar. ¡Ay, qué coraje le daría! Igual que me daba a mí cuando me lo hacían. Pero bueno es solo como me lo imagino, ya que nos quiere dar la sorpresa.

Por mi parte, los que me seguís en Instagram me visteis ayer. Esta ola de calor está pudiendo conmigo. Anoche no pegué ojo, pero nada, nada. Diría que ha sido el récord de todo el embarazo. Además me tuve que levantar temprano para recoger la muestra del exudado y acudir a la cita en el centro de salud para sacarme sangre. El último análisis se supone antes del parto. Total, cuando llegué a casa desayuné para coger algo de fuerza, pero no sirvió de nada. Me tuve que echar en el sofá y por fin pude dormir un par de horas. No es mucho, pero me sirvió algo. Digo yo, cuando nazca Liam y se despierte cada dos horas ¿será peor? Puede que sí, pero creo que estoy poniendo a prueba mi resistencia al sueño. Ya os lo contaré.

Este fin de semana, mi amiga Mary viene a montarme la cuna (la que ella me va a prestar), por lo que casi puedo decir que dejaría listos todos los preparativos antes del día D.

¿No os ha pasado que según se acerca el final del embarazo queréis hacer de todo? Yo este fin de semana he quedado con un montón de gente. Con deciros que creo que desde el viernes me queda libre solamente la tarde del domingo. En fin, será normal también.

Bueno, pues después de este mini post de repaso a mi estado comenzando la semana 36, me despido de vosotros hasta el lunes por la tarde, porque así aprovecho y os cuento lo que me diga la ginecóloga en mi última visita al privado. Lo dicho, ¡feliz fin de semana! 😘

Último control de embarazo. Exudado.

Último control de embarazo. Exudado.

Ayer, 31 de julio de 2018, tuve el último control de embarazo en el ambulatorio de la Seguridad Social. Nunca había visitado tantos médicos como desde que empezamos a buscar bebé. No sé si os pasa como a mí, pero no me gusta ir al médico, ni tomar medicamentos, ni quejarme mucho, 😆. Sin embargo, estos dos últimos años y medio he tenido que hacer justo lo contrario: ir a varios especialistas varias veces al mes, tomar pastillas para regular la ovulación, tiroides, anemia, vitaminas, además de las hormonas de la reproducción.

Ya han pasado ocho meses desde que dejé el último tratamiento de fecundación in vitro y la verdad es que casi parece que nunca pasó, pero sí que fue real. Fue duro y fue una prueba de fuego para nosotros, de paciencia infinita y un test infalible para saber quién está ahí y quién no cuando las cosas no son fáciles. Quiero volver a dar las gracias a todos los que sí estuvisteis porque, aunque cara a cara sea de expresar poco las emociones, me levantasteis sin saberlo.

Pero bueno, estamos en una etapa bonita y vamos a lo que íbamos. El control de embarazo ya sabéis que no es nada del otro mundo. Como siempre: toma de la tensión (10-6), pesaje (¡ay 😩!, 77 kilitos y subiendo), medidas del vientre (30 cm), revisión de tobillos y piernas hinchadas y, lo mejor, escuchar el corazón de Liam. Todo está bien. Él como siempre sigue jugando al ratón y al gato con la doctora 😂. Ella posaba el dopler sobre mi barriga y en ese momento el peque cambiaba de posición. Al final consiguió que lo escucháramos y el ritmo cardíaco es perfecto. De modo que otra cosa lista y un nuevo motivo para estar tranquilos.

Para el jueves tengo programados nuevos análisis de sangre y la prueba del exudado. ¿Sabéis en qué consiste? Yo he oído hablar de ella por mis amigas embarazadas o las que ya han dado a luz, pero hoy me lo han explicado y el jueves antes de ir al ambulatorio tendré que recogerme la muestra. El exudado vaginal y rectal es una prueba que nos sueles realizar en el tercer trimestre, como máximo cinco semanas antes de la fecha prevista de parto, entre las semanas 35 y 37. Tiene como objetivo descartar posibles infecciones de la bacteria estreptococo grupo B que pueda haber en el canal de parto y que puedan afectar al bebé ese día. La bacteria suele estar en el intestino, pero puede bajar a la vagina. Es raro que el niño pueda contagiarse pero hay que prevenir. Además no hay síntomas que nos ayuden a detectar si lo tenemos, de ahí la importancia de realizar este test.

Si el nacimiento se produce posterior a esas cinco semanas habría que volver a repetir la prueba. Y si la prueba diera positivo el día del parto tendrían que administrarme antibióticos por vía intravenosa cada cuatro hora desde el comienzo de las contracciones de parto, para evitar el contagio de Liam. Si el parto fuese finalmente cesárea no existiría peligro de contagio. Pero como más vale prevenir, vamos a seguir todas las recomendaciones de los médicos.

Por si seguís teniendo dudas sobre el exudado os dejo un enlace a la web de Maribel Martín, matrona con un blog en Madresfera: https://www.maralmaternal.com/exudado-vaginal-rectal-embarazo-sirve/

Ya queda menos. Visita a la ginecóloga en el privado el lunes, cita con la médica de cabecera el martes para recoger todos estos resultados, además del análisis de orina del otro día y, por último, los monitores que empiezan el día 17 de agosto. Así que esto está hecho ya. 👏

 

 

Último mes de embarazo. Reflexiones.

Último mes de embarazo. Reflexiones.

Último mes de embarazo. Quién lo iba a decir: ya han pasado ocho meses. Bueno en realidad casi tres años desde que empezamos este proyecto. Empezamos, sí, Marc y yo. Hace casi cuatro años que volvimos y tampoco en aquel momento nos podíamos imaginar que nuestras vidas fueran a cambiar así.

En uno de los primeros post de este blog os conté nuestra historia. Os conté que cuando nos dimos otra oportunidad renunciamos a ser padres, pero no a estar juntos. Según fui escribiendo capítulos os anuncié como Marc un año después cambió de idea y apostó por formar una familia de tres conmigo (ya éramos dos). Nunca pensamos que sería tan complicado ni todo lo que vendría después.

No imaginamos que estaríamos un año intentando ser padres y nada. No imaginamos que necesitaríamos someternos a tratamientos de reproducción asistida. No imaginamos que casi descartarían mis óvulos para ser madre. No imaginamos que me me quedaría sin trabajo. No imaginamos la cantidad de gente buena que teníamos alrededor y que nos ayudarían tanto. Y a pesar de todo aquí estamos, a un mes de que nazca Liam.

Aunque durante mucho tiempo imaginé cómo sería, lo cierto es que todo es desconocido. Podría dar vértigo si me paro a pensarlo demasiado. Yo llevo casi cuarenta años viviendo muy para mí, sin muchas preocupaciones, y Marc lleva casi treinta y ocho. Y ahora, de un día para otro, seremos responsables de una personita indefensa que durante muchos años dependerá de nosotros. Liam no sólo dependerá económicamente de lo que le aportemos (que ya es mucho) si no de lo que le enseñemos, lo que le enseñemos para que crezca con unos valores, seguro de sí mismo y capaz de ser lo que quiera ser en la vida. Vuelvo a repetir, podría dar vértigo.

Para contrarrestar ese miedo a no hacerlo bien, a equivocarnos, tengo muy presente lo que muchos de vosotros, los que sois padres, me decís: “luego te sale solo.” Si os soy sincera, no puedo hacerme una idea de cómo sale. Lo que sí sé es que ningún padre/madre hizo ningún máster en maternidad/paternidad que le otorgara el título de experto. Sé que habéis aprendido en modo prueba-error. Sé que aunque todos hayamos opinado sobre cómo lo hacían los demás, lo de ser padres, a la hora de la verdad o terminaremos haciendo lo mismo que esos a los que criticábamos (constructivamente, claro) o al probar el método que pensábamos que era mejor resultará que no es tan acertado.

En fin, como ya os he dicho en varias ocasiones, no es miedo ni vértigo lo que siento a estas alturas del embarazo, sino dudas. Tengo ejemplos en quién fijarme, pero sé que lo que más me ayudará será dedicarle tiempo para probar, corregir, enseñar y educar. En principio tendré ese tiempo. Aunque ningún día dejo de hacer cosas, laboralmente hablando estoy algo libre hasta principios de año. Sin embargo, luego tendré que buscarme la vida en serio y eso sí me preocupa un poco. Me preocupa porque Liam aún será pequeño y no podrá valerse por sí solo. Me preocupa porque me enfrento al mundo laboral con una edad complicada. Ya tendré cuarenta y no sé si habrá muchas empresas que quieran contratar alguien con mi edad. Todo eso me preocupa porque ya no soy solo yo, sino que hay un peque que depende de nosotros y, en este caso, de mí.

Sin embargo, aunque tengo mil cosas en que pensar, aún no ha llegado ese momento. Ya hace tiempo que mi vida se basa en el hoy, el ahora. Y en esta ocasión no será diferente. Hoy, 30 de julio de 2018, estoy a 30 días de la fecha probable de parto. Acabo de ir a repetirme los análisis de orina y hoy necesito ir a andar porque me noto algo oxidada. No hay más. Mañana será otro día y tendré otras preocupaciones, pero hoy no voy a adelantarme. Así que voy a fluir y hacer caso de mi mantra.

¿Y tú? ¿Cómo te sentiste antes de dar a luz o de convertirte en padre? ¿Te agobiaste? ¿Y tú? ¿Estás llegando como yo al final del embarazo y te asaltan preguntas como las mías? ¿Me lo cuentas? Me encanta saber vuestras opiniones porque de todas aprendo y me ayudan a reflexionar, de modo que no dudes en compartirla conmigo. ¡Gracias por estar ahí, por seguirme y por dedicar un ratito de tu “ahora”! 😘