Segundo ciclo fecundación in vitro (FIV). Estimulación y punción. En el post anterior (http://mamáalos40.com/primer-ciclo-fiv-transferencia-y-betaespera/) te conté que mi primer ciclo no tuvo éxito y que me quedé sin trabajo el mismo día. También cómo me levanté al día siguiente pensando en mi siguiente paso. Tenía una entrevista en una empresa importante y me dediqué a prepararla para hacerlo lo mejor posible. Mi intención era que me conocieran y me tuvieran en cuenta en el futuro. Que me seleccionaran no era lo más importante, ya que estaba decidida a tomarme un tiempo para mi, para cuidarme y hacer posible mi sueño de ser madre. Sin embargo, esta situación me generó ansiedad porque a pesar de que no era mi objetivo a corto plazo quería hacer la entrevista bien y no defraudar a mi misma lo primero, a mi antigua compañera y por supuesto a la empresa que me daba la oportunidad.

A los tres días de dejar la progesterona, justo el día de mi cumpleaños, me bajó el período. Avisé en la clínica y me citaron para el día siguiente. Volvía a sentir la emoción que te provoca empezar algo nuevo. El ginecólogo me explicó que en esta ocasión íbamos a reducir la dosis de hormonas un poco, porque a veces sobre-estimular los ovarios no es bueno. La medicación era la misma. Así que ya sólo teníamos que volver a empezar.

El objetivo de este ciclo no era producir muchos óvulos, sino que los que consiguiéramos fueran fecundables y de buena calidad.

Hormonas para FIV

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El día 29 de octubre día de mi cumpleaños me bajó la regla, así que el 31, 1 y 2 comencé a inyectarme 200U de gonal-f a las 23:00 como en el ciclo anterior. El viernes 3 de noviembre tuve la ecografía de seguimiento. Como todo iba bien, se veían dos óvulos en el ovario izquierdo y tres en el derecho, seguí administrando la misma dosis durante el fin de semana y el domingo además tenía que añadirle un orgalutrán. En la eco del lunes 6 de noviembre se apreciaban los óvulos del ovario izquierdo bastante maduros en comparación con los del derecho, por lo que no podíamos arriesgarnos a perderlos esperando a que los del otro ovario siguieran creciendo. Esa misma noche a las 21:00 tenía que ponerme un ovitrelle y un ibuprofeno (para contrarrestar la inflamación), el martes 7 descansaba de medicación pero tenía que seguir con el ibuprofeno cada ocho horas y la punción se programó para el miércoles 8 de noviembre.

Como veis en este ciclo todo fue muy rápido. En a penas diez días había comenzado el tratamiento y ya me iban a extraer los pequeños.

Al igual que en la FIV anterior ese día no podía evitar sentir nervios, pero era más consciente de que no era seguro que saliese bien. El ingreso lo hicimos a las 8:00 h y la punción comenzó a las 8:30 h. El ritual fue el mismo y las personas que me acompañaron también (embrióloga, anestesista y ginecólogo). Lo que mejor recuerdo de esa mañana es el frío que pasé. En Málaga en esa fecha aún estamos sintiendo el calorcito, pero ese día parecía que el tiempo cambiaba o era yo que me encontraba más débil.

Comenzó la intervención y tampoco recuerdo nada, salvo que me despertaron otra vez en la sala de recuperación. Esta vez la sala estaba repleta de personas, empleados del hospital y pacientes que se iban sucediendo a mi alrededor en camillas que cada cierto tiempo entraban y salían. También iban pasando los médicos que esa mañana habían atendido a las personas que se encontraban conmigo en aquella sala. Podía observar como también ellos habían depositado sus esperanzas para que aquellos enfermos se recuperasen y el cariño que les dedicaban.

A diferencia de la punción anterior, mi médico aún no había venido para informarme ni tenía noticias de si mi chico había hecho ya su parte del proceso, así que volví a quedarme dormida. No sé cuánto tiempo transcurrió, pero esta vez me desperté sola escuchando a la gente a mi alrededor. Seguí esperando y nada. Antes de la punción ya me habían contado que estaban muy liados, por lo que era normal que tardasen más en avisarme. Me dieron un zumo para ver como respondía con la anestesia y volví a cerrar los ojos. Me sentía cansada y me abandoné al sueño.

De repente escuché que una chica decía “son casi las 12:00 h”. Entonces ya comencé a preocuparme y pregunté a una de las enfermeras que había en la sala por qué ese día estaban tardando tanto en darme el alta. Ella descolgó el teléfono y creo que llamó a reproducción para decirles que yo ya estaba recuperada y que estaba deseando que me enviaran a casa. Dicho y hecho, al poco tiempo se acercó mi ginecólogo, con el traje de quirófano (ya os dije que tenían muchas intervenciones esa mañana) y me dijo que habían podido sacar dos ovocitos. No me dijo nada de mi pareja ni de los óvulos del ovario derecho. La verdad es que ya sabía que nuestra meta era extraer los dos más maduros, pero tenía esperanzas de que al final consiguieran algún óvulo lado derecho.

Bueno, sabiendo que la punción había salido bien y que no había reaccionado mal al zumo me dieron el alta y salí en cuanto pude a buscar a mi novio. Cuando lo vi su cara era de preocupación. Al parecer no le habían avisado para la eyaculación y tuvo que llamar y tampoco tenía noticias de cómo estaba yo. Finalmente me contó que también su parte había salido bien y nos fuimos a casa de nuevo con las mismas instrucciones que la vez anterior: ponerme la progesterona vía vaginal cada ocho horas y tomarme el ácido fólico.

Nueva espera. Mis dos pequeños tenían que fecundar para que en unos tres días me los implantasen. Ese era mi único pensamiento y me centré en él.

Os dejo un nuevo enlace acerca de la fecundación in vitro que explica todo el proceso paso a paso (para los que aún tienen dudas de en qué consiste): https://maternidad.enfemenino.com/foro/fiv-paso-a-paso-fd812520