Pasaron dos días después de la punción, me administré Progeffik cada ocho horas y tomé ácido fólico (como las veces anteriores) y aún no me habían llamado para contarnos cómo maduraban los embriones. Mi paciencia se reducía cada día. Los tiempos de espera desde hacía casi dos años cada vez me pesaban. Ya estábamos en la segunda mitad del tercer ciclo de fecundación in vitro y con él una nueva espera. ¿Habrá transferencia? Eso era lo que más deseaba en ese momento.

Si recordáis en mi primera transferencia habíamos dudado si implantar uno o dos embriones por el miedo a un embarazo múltiple. En el segundo ciclo ni siquiera tuvimos que planteárnoslo ya que la calidad de los embriones era mala. De ahí que en este intento no tuviésemos muchas esperanzas de que la cosa fuera mejor. Digamos que nos dejábamos fluir. Nada de expectativas. No queríamos sufrir. Sin embargo, es inevitable generar alguna ilusión, aunque tu mente te diga lo contrario.

Al fin en la tarde del segundo día tras la punción sonó el teléfono. El comienzo del diálogo entre la embrióloga y yo como siempre: “¿Ángela?”, “Sí, soy yo”, “Esta vez tengo mejores noticias.” El primer pensamiento fue de incredulidad. ¿Habré escuchado bien? ¿Mejores noticias? No quise interrumpir. Quería que me contase más. “Los tres óvulos que extrajimos han fecundado y uno de ellos de momento evoluciona muy bien y los otros dos parece que tienen calidad C/D. De todas formas como la transferencia está programada para el día 7 de diciembre, los seguiremos observando.” ¡Ay! No sabía qué decir. Sólo puede decir: “muchas gracias.”

Llegó el día 7. La transferencia estaba pactada para las 11:00 h. Antes de nada tuvimos la reunión en el despacho de la embrióloga para enseñarnos los embriones, saber su calidad en el tercer día y decidir cuántos transferirían. Ella nos habló muy claro. Nos dijo que tal y cómo habían salido los tratamientos anteriores y siendo nuestro tercer intento ella pondría tres. A diferencia de la primera vez, en esta sólo preguntamos si no era mejor reservar alguno por si acaso y ello volvió a contestar que en nuestra situación transferiría tres. La ley 14/2006 de Técnicas de Reproducción Humana Asistida establece la transferencia de tres embriones como el número máximo para evitar embarazos múltiples. Además la Sociedad Española de Fertilidad recomienda que a las mujeres de edad superior a los 37 años se les transfieran dos embriones, pero si la calidad no es buena incluso pueden plantearse casos de tres.

¿Tres? Pues tres. Ahora me río, pero en ese momento me debatía entre la ilusión de poder tener tres oportunidades y el miedo a que implantaran y fueran trillizos. Mellizos hasta me hubiera gustado, pero tres… Seguro que si hubieran implantado los tres hubiéramos seguido adelante, pero así de primeras la idea imponía.

Tras cambiarme y que el celador me recogiera entré en la sala habilitada para la transferencia. El ginecólogo y su ayudante me recibieron con una sonrisa. Estaba contento, se le notaba. Me dijo que él pensaba que a parte del de calidad A, había otro que parecía de calidad B, pero que él no era el embriólogo. En ese momento nos reímos los dos de forma cómplice.

Empezó la transferencia. El proceso normalmente es bastante rápido pero a mí se me hizo un mundo. La embriología acercó la cánula y se lo dio al ginecólogo y él lo introdujo en la vagina para acceder a mi útero. Algo impedía el acceso. Lo intentó una segunda vez y no se podía. Yo pensé “¡no puede ser! ¡Esta vez no!” El médico le devolvió la cánula a la embrióloga que se los llevó para ver en el microscopio si los embriones seguían en él. El ginecólogo mientras introdujo el ecógrafo vaginal para ver qué pasaba. Cuando miró en la pantalla el camino y estuvo seguro avisó a la embrióloga para que volviera a acercar la cánula. Yo esperaba que mientras hacía todo me dijera algo para tranquilizarme, algo como “es normal”, “a veces pasa.” No, en ese momento no se dirigió a mi y yo ni abrí la boca. Su ayudante sí que me miraba de forma cómplice para intentar transmitirme serenidad. Seguro que pasó poco tiempo, pero para mí fue como media hora. Finalmente, pudo hacer la transferencia y depositar los tres embriones en el endometrio.

Transferencia tercer ciclo FIV.

Transferencia hecha. Embriones dentro del endometrio. Mamá a los 40.

No sé si eran los nervios o qué pero esta vez no acertaba a ver los puntitos blancos en la pantalla para confirmar que estaban dentro. El médico me los señaló, pero no los veía, y acto seguido me dio el sobre con las instrucciones a seguir a partir de ese día y se despidió. Me quedé con su ayudante y en el momento que lo vi alejarse me dio por llorar. No sé si fue fruto del estrés del momento, de la cantidad de hormonas que llevaba en mi cuerpo desde que empecé a tratarme a finales de septiembre, o de la emoción de saber que al menos uno de los embriones era de calidad A y eso era muy buena señal. La ayudante – no la mencionado antes, pero desde que la conocí le puse el nombre de “Dulce” porque era encantadora, de esas personas que son buenas porque sí – me abrazó y estuvo consolándome y dándome ánimos. Me llegó a decir que todos en el equipo estaban deseando que por fin me saliera bien porque me apreciaban mucho y sabían las ganas que tenía de ser madre.😭 Lloré más. – Esto creo que no se lo he contado ni a mi pareja ni a mis padres y si leen este post se enterarán por primera vez como vosotros.

Cuando por fin salí, me cambié y me encontré con mi novio en la sala de espera. Estaba contenta. Ya los tenía dentro. Aún así no quería hacer mucho esfuerzo por si acaso. Sé que no pasa nada, pero lo primero que piensas es “se van a salir”. Jaja, seguramente los especialistas estarán hartos de escuchar cosas como esta.

Comenzaba la betaespera. ¡Once días hasta saber si estaba embarazada o no! Sólo once, pero se te hacen como un mes. Paciencia. Reposo relativo los cuatro primeros días, Progeffik y ácido folio y dejar que la naturaleza siga su curso. ¡Ya está! La suerte estaba echada. Suerte, combinación adecuada de hechos científicos, daba igual, el caso es que era el último intento. Tenía que salir bien, si no tendría que sopesar otras opciones que quizás estarían fuera de mi alcance o de mi forma de entender la maternidad.

El día 18 de diciembre era el día en el que me tenía que hacer el test de embarazo (el casero que te dan en el hospital y el de sangre). Ya la fecha me gustó. Ese día era el 40º aniversario de boda de mis padres. ¡Qué bonito sería poderles regalar un nieto!

En esta ocasión tenía al límite la paciencia por lo que compré en Babyplan unos tests de embarazo precoz de alta sensibilidad, que resultan fiables desde cinco días antes del día que esperas la regla. No me lo hice cinco días antes pero dos días antes sí. Salía una rayita muy marcada y otra casi imperceptible. ¡Negativo! Eso es negativo. Y mi mente cambiaba y me decía: “espera, es pronto.” Como no me quedaba muy claro que fuese fiable me acerqué a una farmacia y compré un Clearblue de esos que te dicen de cuántas semanas estás.

El 17 repetí la operación y a primera hora me hice el test. El resultado era el mismo. ¡Ay! ¿Qué será eso? Con la incertidumbre me fui a comer con mis padres para celebrar su aniversario. Era al día siguiente, pero como caía en lunes decidimos adelantarlo. Durante la comida era inevitable que saliera el tema: “¿te imaginas?” – me decían mis padres. Claro que me imaginaba pero no quería hacerme ilusiones. Por la tarde teníamos reunión familiar en casa de mis tíos Juan y Juani. Como os he contado somos muy de reuniones. Ese día teníamos pendiente hacer el amigo invisible para los regalos de Navidad. Toda mi familia sabía ya que me estaba sometiendo a tratamiento de fecundación y que ya me habían hecho la transferencia. Que todo el mundo lo sepa implica un riesgo y es que si sale mal tendrás que dar muchas explicaciones, pero en mi caso fue un gran apoyo el poder contar en cada momento cómo me sentía y que ellos lo entendieran.

Al día siguiente, 18 por la mañana temprano, creo que eran las 7:00, me preparé para hacerme mis tres tests (el que me dio el ginecólogo, el de alta sensibilidad y el Clearblue 😂 . Un poco exagerado lo sé, pero quería saber. El primero fue el de la clínica de reproducción. Ese era algo complicado porque tenías que echar tres gotitas en un circulito que aparece en la varilla. Creo que me pasé o no llegué porque dio negativo. El segundo fue el de alta sensibilidad. Como los días anteriores una raya era rosa y la segunda era de un rosita muy claro. Para terminar y casi con las esperanzas por el suelo me hice el Clearblue. Esperar… De repente en la pantalla: “Embarazada 2-3 semanas.” Justo en ese momento mi chico se levantó y me preguntó que qué tal. ¡Ay! No sabía qué decirle. Solo le dije mire y dime qué significa todo esto. Vaya lío: uno no, otro ni fu ni fa y otro que sí. Estaba claro tenía que ir al hospital en cuanto me duchara para quitarnos la duda.

¿Positivo o negativo?

Tres tests de embarazo tras la betaespera del tercer ciclo FIV. Mamá a los 40.

Por el camino no pude evitar pensar en la posibilidad de que realmente fuera “sí”, pero al mismo tiempo me intentaba calmar para no llevarme un chasco si finalmente era que no. A las 8:30 estaba ya en la clínica para hacerme el análisis. ¡Hecho! Una cosa menos. Ahora a esperar la llamada. Como os conté en el primer intento a media mañana me avisarían del resultado. Dieron las 12:00 y mi madre empezó a escribir: “¿sabes algo?” “No mamá, pero por favor tranquilízate porque yo ya estoy bastante nerviosa.” La pobre, se preocupaba por mi. Porque la conozco no le quise contar lo de las tres pruebas caseras de embarazo, porque su mente echa a volar y se ilusiona.

A las cuatro de la tarde más o menos, viendo que no me llamaban y que me empezaban a escribir familiares y amigos para saber, decidí escribir un email al ginecólogo. En seguida me llamó por teléfono y me dijo que no tenía constancia de que me hubiera hecho la prueba, que allí sólo tenía el resultado de una paciente que no tenía mi nombre y que su prueba era negativa. Me dijo: “hazte a la idea de que es negativa, pero voy a investigar.” ¡Ya está! 😱 ¡Es que no! En ese momento en algún grupo de Whatsapp escribí: “parece que no estoy embarazada.” Pero en ese instante me volvió a llamar el médico y nunca se me olvidarán estas palabras: “¡Qué no! ¡Qué es positivo! Al parecer tus resultados los han metido en el expediente de otra paciente, pero que sí, que estás embarazada y los valores no arrojan ninguna duda.” Lloré. Lo reconozco, lloré. Lo segundo fue empezar a tranquilizar a todos: mi novio (que luego me confesó que también lloró cuando se enteró), mis padres, mi familia, mis amigas (mis estrellitas que siempre han estado ahí desde el principio, antes incluso de empezar a intentarlo) y luego a mí misma, en mi cabeza. ¡Felicidad! No tenía miedos. Ese día no. Ese día era para disfrutarlo y así lo hice.

Sé que muchos esperabais este resultado desde que empezasteis a leerme. Otros tenías dudas. Y otros no podíais esperar para saberlo y me habéis escrito para pedirme por favor que os lo dijera con la promesa de no hacer spoiler 😆. A todos, ¡muchas gracias! Aún me queda mucho que contaros porque ahora empieza la otra espera, más bonita pero que requiere también paciencia, y sin vuestras palabras quizás no hubiera seguido. Así que espero que sigáis leyendo en la siguiente página del blog: Embarazo. ¡Ah! Y perdonad si este post ha sido más largo, pero quería contarlo bien, tal cual lo sentí. 😅

A ti que me lees: “Inténtalo. No te rindas. Paciencia y, si no sale, estate tranquilo. Las cosas pasan por algo y siempre hay una parte positiva, una enseñanza o un nuevo camino que seguir.”

 

 

4 Comentarios

  1. Isabel

    Ángela….te había leído ya…pero he vuelta a leerte. Me tenías en ascuas…imagino tu felicidad porque pasé por ello,no con tratamiento..pero llevo lo mío también. Ahora buscando segundo bebé y no me hago a la idea de ver el positivo…que subidón!!! Felicidades!!! Ya queda menos.disfrutalo, no pienses mucho, y vive el momento, es todo lo que te puedo decir porque será lo más bonito que hagas en esta vida. Un abrazo!! Isabel.

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    • Angy

      ¡Muchas gracias Isabel! Intento disfrutar cada día y estoy segura de que será lo más bonito y lo más difícil que haga. Espero que pronto tengas ese segundo bebé tan deseado. Espero que me cuentes pronto la buena noticia. Un beso enorme. 😘

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  2. yolanda

    Hola Ángela. Estoy en mi primer ciclo de fiv y así googleando he llegado a ti. Me he emocionado mucho leyéndote y me alegro mucho de que haya un “final feliz”. Es un proceso largo y duro emocionalmente. Supongo que a ti te habrá pasado pero poder leer las historias de otras mujeres que han pasado por lo mismo ayuda. Ayuda a comprender y a sentirse arropada. Y no es que me falte familia o amigos, pero creo que quien no lo ha pasado no se lo imagina.
    Disfruta del momento, del embarazo y enhorabuena!!!!
    Gracias por tu granito de arena!!

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    • Angy

      ¡Muchas gracias Yolanda! No sé muy bien por qué no he recibido el comentario antes, pero ahora que lo leo me gustaría decirte que me alegra saber que te ha servido de algo mi experiencia. En mi caso me ayudó por supuesto leer otros blogs, libros y sobre todo las conversaciones con mi familia y amigas. Aunque estos últimos no sabrán lo que pasé a no ser que lo vivan algún día (que espero que no les haga falta nunca porque no es fácil), siempre estuvieron ahí y tuvieron tiempo para escucharme. Espero que pronto puedas decir tú lo mismo. Un beso enorme. 😘

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