Ayer, 31 de julio de 2018, tuve el último control de embarazo en el ambulatorio de la Seguridad Social. Nunca había visitado tantos médicos como desde que empezamos a buscar bebé. No sé si os pasa como a mí, pero no me gusta ir al médico, ni tomar medicamentos, ni quejarme mucho, 😆. Sin embargo, estos dos últimos años y medio he tenido que hacer justo lo contrario: ir a varios especialistas varias veces al mes, tomar pastillas para regular la ovulación, tiroides, anemia, vitaminas, además de las hormonas de la reproducción.

Ya han pasado ocho meses desde que dejé el último tratamiento de fecundación in vitro y la verdad es que casi parece que nunca pasó, pero sí que fue real. Fue duro y fue una prueba de fuego para nosotros, de paciencia infinita y un test infalible para saber quién está ahí y quién no cuando las cosas no son fáciles. Quiero volver a dar las gracias a todos los que sí estuvisteis porque, aunque cara a cara sea de expresar poco las emociones, me levantasteis sin saberlo.

Pero bueno, estamos en una etapa bonita y vamos a lo que íbamos. El control de embarazo ya sabéis que no es nada del otro mundo. Como siempre: toma de la tensión (10-6), pesaje (¡ay 😩!, 77 kilitos y subiendo), medidas del vientre (30 cm), revisión de tobillos y piernas hinchadas y, lo mejor, escuchar el corazón de Liam. Todo está bien. Él como siempre sigue jugando al ratón y al gato con la doctora 😂. Ella posaba el dopler sobre mi barriga y en ese momento el peque cambiaba de posición. Al final consiguió que lo escucháramos y el ritmo cardíaco es perfecto. De modo que otra cosa lista y un nuevo motivo para estar tranquilos.

Para el jueves tengo programados nuevos análisis de sangre y la prueba del exudado. ¿Sabéis en qué consiste? Yo he oído hablar de ella por mis amigas embarazadas o las que ya han dado a luz, pero hoy me lo han explicado y el jueves antes de ir al ambulatorio tendré que recogerme la muestra. El exudado vaginal y rectal es una prueba que nos sueles realizar en el tercer trimestre, como máximo cinco semanas antes de la fecha prevista de parto, entre las semanas 35 y 37. Tiene como objetivo descartar posibles infecciones de la bacteria estreptococo grupo B que pueda haber en el canal de parto y que puedan afectar al bebé ese día. La bacteria suele estar en el intestino, pero puede bajar a la vagina. Es raro que el niño pueda contagiarse pero hay que prevenir. Además no hay síntomas que nos ayuden a detectar si lo tenemos, de ahí la importancia de realizar este test.

Si el nacimiento se produce posterior a esas cinco semanas habría que volver a repetir la prueba. Y si la prueba diera positivo el día del parto tendrían que administrarme antibióticos por vía intravenosa cada cuatro hora desde el comienzo de las contracciones de parto, para evitar el contagio de Liam. Si el parto fuese finalmente cesárea no existiría peligro de contagio. Pero como más vale prevenir, vamos a seguir todas las recomendaciones de los médicos.

Por si seguís teniendo dudas sobre el exudado os dejo un enlace a la web de Maribel Martín, matrona con un blog en Madresfera: https://www.maralmaternal.com/exudado-vaginal-rectal-embarazo-sirve/

Ya queda menos. Visita a la ginecóloga en el privado el lunes, cita con la médica de cabecera el martes para recoger todos estos resultados, además del análisis de orina del otro día y, por último, los monitores que empiezan el día 17 de agosto. Así que esto está hecho ya. 👏